La calidad institucional en deuda, las primarias y la oposición también
A casi una semana de las elecciones primarias del domingo pasado, Argentina ya sabe que ocurrirá a partir de Octubre próximo. Nuestro país se prepara para un nuevo mandato de la actual presidente, Cristina Fernández de Kirchner, quien ha superado el 50% de los votos en las primarias.
Lo abultado del resultado responde a ciertas virtudes del actual gobierno pero, sobre todo, a un gran conflicto en la vereda de enfrente. Por predominio de egos personales por sobre el interes colectivo, los candidatos de la oposición no pudieron ni supieron aglutinarse en una fuerza política opositora contundente, para hacerle frente a este gobierno con el cual todos ellos discrepan. En esa misma sintonía apunta la escritora Graciela Mochkofsky que, desde su columna "La paradoja Argentina" del diario El País, sostiene que "la aplastante victoria de la presidenta con un 50% (...) no es una expresión de fortaleza sino de orfandad".
El electorado también tiene que hacer su mea culpa. El votante emitió su voto mirando su bolsillo y viviendo su propio microcosmos, sin importar lo que suceda a su alrededor, dando cuenta de un egoísmo abrumador. Algunos integrantes del campo pueden dar fe de ello. Parecería que a nadie le importa que la calidad institucional esté en crisis. Nadie se pregunta por los escándalos de corrupción, por el caso Schoeklender ni por la malutilización de los fondos del Estado en políticas ridículas, como el Futbol para Todos. El término apañado por Juvenal de "Panem et circenses" (Pan y Circo) resucita, varios siglos después, en nuestro hemisferio.
Desde el gobierno, se sigue haciendo hincapié en este "modelo", el de la inclusión social y el de la disminución de la pobreza, pero poco se habla de los polémicos planes sociales, de una estampida en Jujuy que ha perdido el control y se ha propagado por otras provincias del norte argentino, de las escandalosas maniobras financieras que vinculan a miembros de las Madres de Plaza de Mayo o del Zaffaroni-gate, entre tantos otros.
Incluso las propias elecciones primarias, tan alabadas por el oficialismo, se desnaturalizaron en forma de una gran encuesta. No cumplieron con el objetivo teórico de unas elecciones primarias en donde se debe escoger entre dos o más opciones para un mismo cargo, dentro de una misma fuerza política. Este sistema es aplicado en otros países donde realmente funciona, caso Estados Unidos y, más cercano a nuestras latitudes, nuestros vecinos uruguayos, países donde el sistema de partidos se reduce sustancialmente en su numero. Las coloridas boletas han sido un acierto pero todavía sigue distante a lo ideal. Las listas colectoras y la confusión al votante también estuvo presente por lo cual, bajo estas condiciones, la necesidad de una boleta única a la hora del sufragio es urgente.
Esta es la situación de nuestra querida Argentina, un país en donde la calidad institucional sigue en deuda, al igual que la fuerza opositora.
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