Argentina, de cara al futuro
Cristina Fernández de Kirchner ha arrasado en las elecciones presidenciales del 23 de octubre de 2011 con el 53,96%, 37 puntos por sobre su rival inmediato, el socialista Hermes Binner (16,87%). Hacía mucho tiempo que un candidato presidencial no obtenía tamaña victoria. Ni Juan Domingo Perón en el 73, ni Raúl Alfonsín en el 83 habían obtenido una diferencia tan abultada.
La solidez que esgrimen los números parece insoslayable. Al parecer, el encanto que produce el presidente de Argentina entre sus fieles seguidores y militantes no tiene fecha de vencimiento, pero mejor no precipitarse: no olvidemos que esto es política y que estamos en Argentina, la tierra del “todo pasa”, como diría el eterno presidente de la AFA.
La oposición jamás supo aglutinarse en una fuerza política contundente porque los egos y los intereses personales fueron mucho más que el deseo de un país realmente democrático. Habrá que ver como actúa de ahora en más Hermes Binner, que tanto se ha jactado de su rol opositor. El radicalismo deberá reinventarse desde sus raíces. “El” Alberto Rodríguez Saá y Eduardo Duhalde hicieron lo imposible para que Cristina Fernández obtenga una mayor victoria, desde su papelón en aquellas internas hasta estos 7,98% y 5,89%, respectivamente. Será hora de que dejen lugar a nuevos nombres, a nuevos liderazgos.
Para Cristina Fernández de Kirchner se vendrán cuatro años más arduos que los que han pasado. Desde el punto de vista económico, en un mundo que se empieza a estancar paulatinamente, habrá que enfrentar el gasto público que asciende año tras año y combatir a esta inflación, con números reales y no con los efímeros datos que proporciona el INDEC. Habrá que tomar cartas en este asunto y asumir los costos políticos que puedan llegar a generar, por el bien de nuestro país.
A su favor, pero presentando un riesgo a la calidad institucional y a la democracia, el presidente de Argentina tendrá las mayorías en ambas cámaras: un dato no menor dado el profundo interés que se ha demostrado, en diversas esferas del oficialismo, para tratar de encausar una reforma constitucional. En síntesis, se vienen cuatro años más de este “modelo”, el de los planes sociales que cultivan el desempleo, el que habría absuelto al hoy-mas-que-nunca oficialista Carlos Menem por los cargos de tráfico de armas y de lavado de dinero, el mismo que en vez de tomar ejemplos potables del extranjero se enamora de Hugo Chávez y su alianza bolivariana quienes, a fuerza de populismos baratos, están hipotecando el futuro de América Latina.
Es este modelo que utiliza los medios de comunicación como herramientas propagandísticas, que desde el canal oficialista se jacta de hacer “periodismo militante” con su programa 678 y que desde la señal CN23, del empresario oficialista Sergio Szpolski, sorprendió a todos con la leyenda “La tienen adentro”, cuando se conocían los primeros resultados de los comicios electorales del día de ayer. Un criticable comportamiento que contradice la búsqueda de consenso –palabra que estará de moda los próximos cuatro años– que pregona el futuro vice, Amado Boudou con su “construir con todos, incluso con la oposición”.
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