Aquellos que nos enseñaron a ser grandes
Indianápolis 2002. Lugar y fecha para el comienzo de la línea histórica. Allí comenzó el mito. Fueron 5 victorias consecutivas hasta enfrentar a los Estados Unidos. La estrategia llevada por Rubén Magnano fue brillante, sus jugadores la ejecutaron y Estados Unidos perdía su invicto de 10 años. Ese equipo argentino perdería la final del Mundial frente a Yugoslavia (77-84) pero su legado ya había sido sembrado. Pepe Sánchez, Luis Scola, Fabricio Oberto, Andres Nocioni y Emanuel Ginobili ya merecían gloria eterna y reconocimiento por ese partido.
Repasemos los logros deportivos: segundos en Indianapólis 02, campeones en Atenas 04, cuartos en Japón 06, bronce en Beijing 08 y quintos en Turquía 10. Durante estos 9 años, nunca el basket argentino había logrado tamaña proeza. Sus jugadores comenzaron a invadir la mejor liga del mundo, la NBA. Ginóbili se recibió de ídolo en San Antonio, Scola hizo lo propio en Houston, mientras que Nocioni y Delfino se volvieron fundamentales en Chicago y Milwaukee, respectivamente. Estos nombres se repetirán en el preolímpico de cara a la última sinfonía (Londres 2012) pero son muchos más los que engrandecieron la historia.
Todos ellos deben tener su espacio en la historia grande del deporte argentino por los resultados mencionados anteriormente. Han dejado una huella: un antes y un después en las memorias de los amantes de este deporte. Amén de los logros y resultados, ellos fueron los que nos enseñaron a ser más grandes con pilares tales como una vocación incesante, una entrega conmovedora y un sacrificio que no conoce de límites.
Con débiles infraestructuras, encararon los compromisos con el seleccionado con mucha responsabilidad. Priorizando la selección por sobre sus clubes y aún por sobre el dinero, esta tendencia se repitió siempre. En todos los certamenes supieron asimilar las desventajas (lesiones, viáticos, etc.) para potenciar su juego en equipo. Por ello, a nadie le extraña el cariño que se tienen todos los jugadores entre sí. No son solamente compañeros de trabajo, son amigos. Los hechos dan fe de ello. Grande dentro de la cancha y enorme fuera de ella, Ginobili se entristeció cuando se conoció la baja de Leo Gutierrez por lesión. Lo mismo lamenta Oberto, Nocioni, Scola y hasta el propio entrenador.
Con unidad y priorizando lo colectivo por sobre lo individual, este equipo nos ha enseñado a ser grandes. Por la condición localista, en Mar del Plata este valiente grupo recibirá la despedida que el público argentino le debe. Pero será en Londres, el año próximo, cuando este EQUIPO dirá adiós. La leyenda seguirá viva ya que fueron ellos los que, a principios del Siglo XX, nos enseñaron a ser cada vez más grandes.
Notio no se responsabiliza por los comentarios y opiniones expresados por nuestros lectores.
La utilización que haga el usuario de la herramienta de publicación de Tus Notas, presupone la aceptación de las Condiciones Generales y de las pautas establecidas en el presente reglamento.
















