Tras los pasos de la verdad
El trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense ha permitido descubrir la suerte de miles de personas en más de 30 países del mundo.
El EAAF aplica las ciencias forenses a la investigación de violaciones a los derechos humanos. Foto: EAAF
El EAAF es una organización científica, no gubernamental, que aplica las ciencias forenses –principalmente la antropología y la arqueología- a la investigación de violaciones a los derechos humanos. “El tipo de violencia que nosotros investigamos es muy compleja de analizar. Hay toda una maquinaria de la muerte detrás de ella. Hay distintas maneras de matar y de tratar a los muertos, pero el objetivo, ya sea en la India, en Argentina o en Europa del Este, ya sea la muerte perpetrada por el Estado, por guerrilleros o entre dos grupos étnicos, es el mismo: ejercer el poder”, afirma Luis Fondebrider, presidente del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF).
Jaques Derrida, filósofo francés, sostenía que “no todos los hombres mueren igual... No han muerto en todo tiempo de la misma manera. Aquí no se trata sólo de singularidades, sino ya de comunidades. ¿Hay que recordar todavía que hay culturas de la muerte? ¿y que de una cultura a otra, en el pasar las fronteras, la muerte cambia de rostro, de sentido, de lengua, e incluso de cuerpo?” La cita, sirve como marco para reflexionar sobre la importancia que tiene la labor que lleva adelante el EAAF.
El programa de investigación de esta institución tiene tres objetivos centrales: el primero, es establecer la identidad, la causa y el modo de muerte de las víctimas; el segundo, restituir los restos de las víctimas a los familiares y, por último, presentar los hallazgos y evidencia a la justicia y a los ámbitos de investigación pertinentes.
Para ello, el trabajo comienza recolectando información sobre los antecedentes del caso a investigar. “Realizamos entrevistas con los familiares de las víctimas, testigos y sobrevivientes –detalla Fondebrider-; revisamos archivos militares, policiales, judiciales. Además, recolectamos información física de las víctimas cuando estaban vivas (información dentaria, estatura, sexo, fracturas óseas antiguas, etc.); e información sobre el o los lugares de muerte y enterramiento”.
El análisis de esta información lleva a la formulación de hipótesis sobre la ubicación de los sitios de entierro clandestinos.
Una vez ubicado el sitio de enterramiento o matanza, se utilizan las técnicas de la arqueología y de criminalística para analizar el terreno, excavar y recuperar cuidadosamente la evidencia relevante, incluyendo restos óseos, proyectiles, vestimenta, efectos personales, etc.
Los restos y la evidencia recuperados son, luego, analizados en el laboratorio. Allí, se trata, aplicando la antropología forense, patología, radiología, odontología y la genética, entre otras disciplinas, de determinar la causa y manera de muerte y se comparan los hallazgos con la información recogida durante de la investigación histórica.
Comienzos
El EAAF se formó oficialmente en 1986, pero sus antecedentes datan de 1984. Con el fin de investigar los casos de personas desaparecidas en Argentina durante la última dictadura militar (1976-1983), la CONADEP y las Abuelas de Plaza de Mayo, solicitaron la asistencia de Eric Stover, entonces director del Programa de Ciencia y Derechos Humanos de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS, Washington).
Stover organizó una delegación de especialistas forenses norteamericanos para colaborar en las investigaciones en Argentina. Entre ellos estaba el Dr. Clyde Snow, uno de los expertos más reconocidos mundialmente en antropología forense.
El Dr. Snow convocó a un grupo de estudiantes de Arqueología, Antropología y Medicina para realizar las exhumaciones y análisis de restos esqueletarios, utilizando las técnicas de la arqueología tradicional y la antropología forense.
“Comenzamos a trabajar informalmente, hasta que en 1986 decidimos crear esta institución. Desde el principio, lo veíamos como una forma de aplicar y desarrollar todo lo que habíamos aprendido en la Universidad. A muchos estudiantes de ciencias sociales les sucede que les cuesta ver la incidencia que tienen los conocimientos que han adquirido en la Universidad en la vida cotidiana. A partir de nuestro trabajo, podíamos producir resultados concretos colaborando, primero, con los familiares y, segundo, con la justicia”, recuerda Fondebrider.
El desafío no era sólo aplicar los conocimientos, era también una manera de concebir el trabajo científico: “desde el principio, casi intuitivamente, nos dimos cuenta que este trabajo se hace muy cerca de los familiares. Comprendimos que debíamos hacer ciencia cerca de las personas, y no separado de ellas”, asegura Fondebrider.
Hoy, en el EAAF trabajan 55 personas. Cuenta con oficinas en Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, Mendoza, Salta, Jujuy y Tucumán, en Estados Unidos, México y Sudáfrica.
Hacia el mundo
Con el tiempo, el EAAF comenzó a expandir sus actividades más allá de la Argentina. Así ha realizado investigaciones en 30 países del mundo. “No hubo una planificación previa –comenta Fondebrider-. Se fue dando poco a poco. Hacia fines de los ´80, comenzamos a trabajar por América Latina, de la mano de los organismos de familiares que comenzaron a conocer la experiencia de nuestro país y, luego, continuamos en otros países del mundo”.
El trabajo es arduo. Las dificultades no son sencillas de sortear. Hoy, por ejemplo, restan identificar 750 esqueletos exhumados ya que no cuentan con las muestras de sangre de los familiares. Por ello, han relanzado una campaña publicitaria para que todas las personas que tengan dudas se acerquen y den sus muestras de sangre, para poder avanzar en sus investigaciones.
Cuando se le pregunta a Luis Fondebrider hasta cuándo seguirán investigando, su respuesta es tan sencilla como contundente: “hasta que tengamos ganas y nos siga divirtiendo hacer este trabajo”.
Links de interés:
Equipo Argentino de Antropología Forense
EAAF: Campaña publicitaria



















