Buscan prohibir ciertos termómetros
La Organización No Gubernamental Salud Sin Daño lleva adelante una campaña para lograr que se dejen de utilizar y vender los instrumentos realizados con mercurio. Reciben adhesiones en su sitio de Internet para que se reemplacen éstos por alternativas económicas y saludables.
El mercurio es un metal altamente tóxico que se evapora a temperatura ambiente y provoca daños a la salud. Foto: Salud Sin Daño.
El mercurio es un metal pesado que se encuentra en la naturaleza. A temperatura y presión ambiente, es un líquido blanco plateado que se evapora rápidamente. Se encuentra en diversos productos, entre ellos termómetros y tensiómetros. Cuando un termómetro se rompe, el mercurio líquido puede en parte evaporarse en el ambiente y el resto ir a parar con la basura común y contaminar el agua y el suelo. Así, significa un riesgo para la salud de los seres humanos y para la naturaleza. Por ello, la Organización No Gubernamental Salud Sin Daño lanzó una nueva campaña para que se prohíba en el país el uso de estos elementos para medir la fiebre y convoca a sumarse vía Internet.
“El mercurio es tóxico para el sistema nervioso central, provoca irritabilidad, temblores, alteración de la vista y la audición y problemas de memoria. En el lactante, puede causar una disminución del coeficiente intelectual y retardo en el desarrollo mental, así como problemas motores. También son susceptibles a sus efectos tóxicos la piel, los riñones, el corazón y los pulmones”, sostiene la doctora María Della Rodolfa, Responsable de Programas de la ONG.
Sólo durante el año 2006, en el Centro Nacional de Intoxicaciones se recibieron alrededor de 300 consultas por rotura de termómetros. Además, el mercurio que proviene de los hogares y los hospitales se emite al ambiente y contribuye a aumentar la carga global de este metal presente en el planeta y a poner en riesgo la salud de la población.
En Argentina sólo en 2009 se importaron más de tres millones de termómetros clínicos de este material. Si se rompe toda esa cantidad genera en el ambiente 3000 kilos de mercurio. Sin embargo, el dato positivo aparece en que desde hace cuatro años ya son más de 300 hospitales y sanatorios que sustituyeron, o están en camino de hacerlo, el mercurio en el instrumental médico.
La convocatoria a través de Internet invita a todos a sumarse a la campaña, dejando allí una firma en la carta que luego llegará por mail, en la que se exponen los argumentos a favor de la salud de las personas y el ambiente y se pide que se dejen de vender los termómetros de mercurio y se ofrezcan alternativas seguras y de calidad. La pieza principal de comunicación de la campaña es un video de tres minutos en el que se explican los problemas que causa este material en el ambiente y los riesgos que provoca en la salud.
“Hay una resolución del Ministerio de Salud para no comprar más termómetros de mercurio. Lo que pasa es que no hay restricción para venta al público. Ahí decidimos salir con esta campaña. Tratando de difundir esto y que el ministerio lo prohíba. Todavía no tuvimos respuesta pero sabemos que es un proceso lento”, afirma Verónica Odriozola, Coordinadora para América Latina de Salud sin Daño.
Junto a la ONG, la Organización Mundial de la Salud lleva a cabo una Iniciativa Global que tiene por finalidad lograr la eliminación virtual de termómetros y tensiómetros a base de mercurio y su sustitución por alternativas precisas y económicamente viables, a lo largo de la próxima década.
Objetivo, la salud
Salud Sin Daño es una coalición internacional de hospitales y sistemas de salud, profesionales de la salud, grupos de la comunidad, sindicatos y organizaciones ambientalistas que se proponen transformar mundialmente el sector de cuidado de la salud, sin comprometer la seguridad o cuidado del paciente, para que sea ecológicamente sustentable y deje de ser una fuente de daño para las personas y el ambiente.
Entre sus objetivos, están la incineración y minimización de la cantidad y toxicidad de los residuos generados en los centros de salud, asegurar un lugar de trabajo seguro y sano para todos los trabajadores del área y promover el respeto por los derechos humanos y la justicia ambiental para las comunidades afectadas por el sector del cuidado de la salud.
“Estamos trabajando hace muchos años. Somos una organización que enfocamos nuestro trabajo en salud ambiental vinculado con cuestiones relacionados a la salud general. El sector salud contribuyendo al sector ambiental”, expresó Odriozola.
La ONG trabaja en asociación con gobiernos, organizaciones no gubernamentales y principales instituciones del cuidado de la salud. Salud Sin Daño también es miembro fundador de la Iniciativa Global de Salud y Seguridad y trabaja con el Programa Naciones Unidas para el Desarrollo y la Organización Mundial de la Salud.
Links de interés:
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