Mucha tierra para unas pocas manos
La concentración de la propiedad de la tierra en unos pocos, las agroindustrias, y la sojización, entre otros, son problemas que atentan contra los pequeños agricultores y campesinos, que piden a gritos por una reforma agraria. ¿Qué es la reforma agraria? ¿Cómo implementarla? ¿Es factible en la Argentina de hoy?
El Movimiento Nacional Campesino Indígena cerró su primer Congreso con una masiva marcha a Plaza de Mayo. Foto: Archivo
Reforma agraria y soberanía alimentaria son dos conceptos un tanto relegados. En general, no son temas que ocupen espacio en los medios de comunicación. Pero, de tanto en tanto, campesinos nucleados en diversos movimientos como el Movimiento Nacional Campesino (MNCI) marchan a Buenos Aires e intentan, infructuosamente, hacerse escuchar.
Piden por una distribución más equitativa de la tierra. Le dicen no a los monocultivos y agrotóxicos. Luchan por autoabastecerse y en contra de los monopolios de la comercialización de alimentos y la destrucción de los mercados locales. Pugnan por conseguir mejores condiciones de vida, salud y educación para las poblaciones rurales, relegadas y casi borradas del mapa por los grandes productores y por un “modelo de agronegocios impulsado y dominado por grandes empresas transnacionales y las tecnologías que ellas controlan”.
A diferencia de Brasil, en donde el programa Hambre Cero se abastece de productos producidos por el campesinado y no por las multinacionales, el tema aquí “no está en la agenda”, como aseguran a Notio fuentes consultadas de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y la Pampa (Carbap). “No es necesaria ninguna reforma agraria”, sentencian.
Según Diego Monton, dirigente mendocino del MNCI, el “proceso de concentración de la tierra” comenzó en la conquista y se agravó en distintos momentos como la Campaña del Desierto, la incorporación de las semillas transgénicas y la política neoliberal. “En este marco –dice- cientos de miles de familias campesinas e indígenas han sido expulsadas de la tierra para que la misma se concentre en las oligarquías locales y las transnacionales".
Desde Carbap aseguran que los movimientos campesinos “son inexistentes” y que “fueron alentados por el gobierno nacional en la época de la pelea con el campo”.
El último Censo Nacional Agropecuario fue realizado en 2008, en pleno conflicto por las retenciones móviles. Según datos del censo realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), entre 2002 y 2008 desaparecieron unas 60 mil explotaciones agropecuarias. De 333.533 establecimientos existentes en 2002 a 273.590 en 2008, un 18% menos. O sea: más concentración en manos de unos pocos.
cientos de miles de familias campesinas e indígenas han sido expulsadas de la tierra para que la misma se concentre en las oligarquías locales y las transnacionales
Los números que maneja el MNCI indican que el 82% de los productores (familias campesinas y trabajadores rurales) ocupan sólo el 13% de la tierra. Mientras que el 4% de las denominadas “explotaciones agropecuarias” son propietarias del 65% total de la tierra utilizada para la producción.
Otro de los problemas que señalan los campesinos es el avance de la soja y el uso de agrotóxicos. Según datos de la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario, sobre 80 mil productores sojeros que hay en la Argentina, 10 mil productores producen el 70% de la cosecha. Y del total exportado en granos, la mitad es producido sólo por 20 compañías.
De qué hablamos cuando hablamos de Reforma Agraria
“Es un concepto muy genérico, con diferentes visiones según el que las pronuncia”, explica Alejando Rofman, Doctor en Ciencias Económicas, en diálogo con Notio. “Podríamos decir –añade- que se refiere a un proceso de transformación de la propiedad de la tierra para impedir que sigan predominado latifundios y/o para repartir predios a familias campesinas, proviniendo las respectivas tierras de origen fiscal o de compra o expropiación a grandes extensiones de propiedad privada”.
Sin embargo, según Rofman, la reforma no atañe solamente al tema de la tierra, sino que impulsa la defensa de los productos que produce y comercializa el pequeño productor, e implica el “impulso pleno a formas asociativas para la gestión de los nuevos predios en poder de campesinos o pequeños productores familiares”.
En cuanto a la soberanía alimentaria, el economista señala que cada país debe asegurar alimentación suficiente y de calidad para todos sus habitantes “sin excepción”, antes de comercializar producción propia fuera de sus fronteras.
“La soberanía alimentaria es el derecho de los pueblos a producir y consumir alimentos sanos y culturalmente adecuados – dice Diego Montón-. No es posible alcanzar la soberanía alimentaria sin una reforma agraria integral. Esto implica la distribución de la tierra entre las familias campesinas y la vuelta al campo de campesinos y sus descendientes, que están desocupados en las ciudades”.
Asimismo, el dirigente señala que la reforma debe incluir apoyo a la producción, educación rural y agroecológica, sistemas de salud e infraestructura comunitaria que permita “una vida digna en el campo”.
¿Es posible una reforma tal en la Argentina?
La reforma agraria implica, básicamente, la expropiación de tierras para evitar el latifundio.
Desde Carbap aseguran que esto es “inviable” legalmente. Aunque aclaran que estarían de acuerdo en que se aplique el modelo de movilización de tierras como en Uruguay. “Esto implica que se entreguen tierras fiscales por institutos de colonización a baja renta – explican las fuentes de Carbap-. En el país hay mucha tierra fiscal, pero el gobierno no las cede”.
Por su parte, Montón afirma que la reforma no sólo es factible, sino que además es “urgente y necesaria”. El dirigente reconoce que aún hay que avanzar para generar el marco legal necesario, pero de todas maneras asegura que es posible “incluso en el marco legal actual”.
“Proteger y promover la vida campesina es avanzar hacia la paz y la justicia social –prosigue-. Es decir, está en el marco de la utilidad pública, bajo la cual puede expropiarse. La Argentina es el país de Latinoamérica que necesita una reforma agraria con más urgencia”, asevera, tajante, el dirigente del MNCI.
En tanto, Rofman señala que la reforma agraria que podría postularse hoy en la Argentina “supone dar a todos los agricultores sin tierras un espacio legal para solucionar sus títulos en regla y obtener predios de tamaño suficiente para producir para sí y para el mercado”.
Además, el economista agrega que habría que otorgar asistencia técnica y financiera adecuada y a bajo costo, colaborar con los agricultores familiares para que se respeten los precios de sus productos y no se los someta a prácticas monopólicas en la comercialización de su producción y de los insumos y bienes de producción que deban adquirir, y que se impulse la asociación voluntaria entre ellos para ganar poder en el mercado. “Que haya una agricultura con agricultores y no con financistas y rentistas”.

















