Campo

El campo, afectado por la escasez de lluvias

27.08.10

Las cosechas de los principales cereales quedaron estancadas a raíz de la falta de lluvias en varias regiones del territorio argentino. Debido a la sequía, la siembra registra una demora de 1,4 por ciento interanual.

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El campo, afectado por la escasez de lluvias

La sequía principalmente afecta a las provincias de Córdoba y La Pampa, al extremo sur de Buenos Aires y al nordeste argentnino. Foto: Télam.

Las campañas de siembra de trigo, maíz y girasol se estancaron en los últimos siete días, debido a la falta de lluvias en varias regiones del país. Así lo demuestra un informe semanal realizado por la Bolsa de Cerealeas de Buenos Aires.

La sequía y la evaporación por el alza paulatina de las temperaturas ocasionaron el desmejoramiento de la cosecha del trigo. En tanto, el déficit de agua se acentúa en el oeste agrícola comprometiendo la condición del cultivo.

En Córdoba y La Pampa y los del extremo oeste, sudoeste y extremo sur de Buenos Aires, junto con los de las provincias del norte argentino, necesitan lluvias a la brevedad para superar  la lenta evolución de las etapas vegetativa causadas por los fríos y por la falta de agua.

En tanto, el clima seco favoreció la continuación de la siembra en el sudeste de Buenos Aires, finalizada ya en la zona de Tres Arroyos y completándose lentamente en la de Mar y Sierras.

El 98,8 por ciento de la superficie proyectada (4,2 millones de hectáreas) ya fue implantada, lo que equivale a 4,15 millones de hectáreas cubiertas.

Según los productores locales, las coberturas se extenderían hasta los primeros días de septiembre si es que el clima acompaña.

Todavía quedan algunas siembras pendientes en el extremo sur de La Pampa que ante la escasez de lluvias probablemente queden definitivamente abandonas.

Sin embargo, este escenario está contemplado en la proyección de siembra nacional anunciada, como también en algunas coberturas adicionales realizadas fuera de época e impulsadas por el aumento del precio del grano en el nordeste de Buenos Aires.

En cuanto al maíz, la implantación de escasos lotes sobre el norte santafesino marcó el inicio del nuevo ciclo  2010-11 de este grano que, pese a las buenas experiencias recolectadas en la última cosecha, comienza ahora en un marco de dudas e incertidumbres.

Diversos factores alentaron la comercialización de insumos durante la precampaña del cereal, y prevé un crecimiento del 9,1 por ciento en relación al  ciclo previo, para llevar a 2.865.000 de hectáreas la superficie destinada a la producción de grano comercial.

Una mejor rentabilidad del cultivo en comparación a otros años, una importante necesidad de rotación para diversificar la producción y cortar el continuo progreso de enfermedades en soja

y, finalmente, una fuerte influencia alcista sobre la intención de siembra actual por los elevados rendimientos recolectados en la cosecha 2009-10 permiten sostener este cálculo preliminar.

Por otro lado, la humedad en los perfiles de suelos del núcleo productivo es muy superior a la registrada durante el periodo 2007-08, un ciclo fuertemente afectado por el fenómeno de “La Niña” y que casualmente fue precedido por una campaña con excelentes resultados (2006-07).

Esta mejor condición hídrica permite establecer una importante expansión de área en una de las zonas que mayor superficie concentra a nivel nacional.

Para la cosecha del girasol, en los últimos siete días avanzaron los trabajos de cobertura en el Centro-Norte de Santa Fe. A pesar de la escasa humedad, el grueso de los productores de todo el país activan las coberturas porque la ventana de siembra juega en contra.

En caso de no cumplirse los pronósticos de lluvia para este fin de semana, sería muy factible que se produzca un recorte en la superficie proyectada para esta región con impactos en el área a nivel nacional, proyectado en 1.520.000 hectáreas.

En total se cubrieron algo más de 67.000 hectáreas de las que el 72,7 por ciento pertenece a la región centro-norte de Santa Fe y el otro 27,3 por ciento es del Chaco. Por la sequía, la siembra registra una demora de 1,4 por ciento interanual.

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